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  1. Rusia y Prusia Dos nuevas potencias, Rusia y Prusia, entraron en el mapa político europeo del siglo xviii bajo los reinados de dos déspotas ilustrados: Catalina II y Federico II respectivamente. Ambos monarcas suscitaron interés y admiración en España, aunque la expansión rusa había alcanzado el Pacífico y se llegó a temer una alianza anglorrusa en el Mediterráneo.

  2. Napoleón III Bonaparte (París, 20 de abril de 1808 - Londres, 9 de enero de 1873) fue el único presidente de la Segunda República Francesa (1848-1852) y, posteriormente, emperador de los franceses entre 1852 y 1870, siendo el último monarca de Francia.

  3. Cecilia era hija del Gran Duque Federico Francisco III de Mecklemburgo-Schwerin (1851-1897) y la Gran Duquesa Anastasia Mijáilovna de Rusia (1860-1922). Sus hijos fueron: Príncipe Guillermo de Prusia (1906-1940) - Renunció a sus derechos de sucesión y murió luchando en el ejército alemán durante la invasión de Francia en 1940.

  4. Para 1811, Jorge III había quedado permanentemente loco y se decidió confinarlo en el castillo de Windsor hasta su muerte. Algunas veces hablaba sin pausa durante horas, decía que conversaba con los ángeles y saludó una vez a un roble que según él era el rey Federico Guillermo III de Prusia.

  5. En 1857, su hermano el rey Federico Guillermo IV sufrió una crisis que le generó problemas de salud mental hasta su muerte. Un año después, Guillermo tuvo que hacerse cargo de la regencia de Prusia. Al fallecer Federico Guillermo IV sin hijos varones, el 2 de enero de 1861, Guillermo accedió al trono de Prusia con el nombre de Guillermo I.

  6. Alejandro III de Rusia (San Petersburgo, 10 de marzo de 1845 - Livadia, Yalta, 1 de noviembre de 1894) fue Zar del Imperio ruso, Rey de Polonia y Gran Duque de Finlandia de 1881 a 1894. Segundo hijo varón de Alejandro II y de la emperatriz María de Hesse-Darmstadt .

  7. Federico falleció de manera inesperada en 1751, nueve años antes que su padre, por lo que a Jorge II lo sucedió su nieto, Jorge III. Durante los dos siglos que siguieron a su fallecimiento, los historiadores lo vieron con desdén, haciendo especial hincapié en sus amantes, su carácter explosivo y su grosería.