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  1. Enrique VIII de Inglaterra. Enrique VIII (28 de junio de 1491-28 de enero de 1547) fue rey de Inglaterra y señor de Irlanda desde el 22 de abril de 1509 hasta su muerte. Fue el segundo monarca de la casa Tudor, heredero de su padre, Enrique VII. Se casó seis veces y ejerció el poder más absoluto entre todos los monarcas ingleses.

  2. Enrique VIII de Inglaterra. (Greenwich, 1491 - Westminster, 1547) Rey de Inglaterra (1509-1547), perteneciente a la dinastía Tudor. Menos conocido por los logros de su reinado que por sus seis esposas, el celebérrimo Enrique VIII de Inglaterra ha pasado a la cultura popular con una imagen con frecuencia distorsionada.

  3. Su título completo fue Enrique VIII de Inglaterra y Señor de Irlanda desde el 22 de abril de 1509. Nació en el año 1491 en el Palacio de Placentia en Greenwich. Fue Rey desde 1509 hasta su muerte en 1547, el segundo monarca de la Casa Tudor y siguió a su padre Enrique VII. Famoso por haberse casado 6 veces y por ejercer el poder más ...

    • La Dinastía Tudor
    • Consolidación de Alianzas
    • Coronación de Enrique VIII
    • Esperanzas en Un Rey Renacentista
    • posición de Enrique VIII sobre Las Reformas de Lutero
    • El Cisma
    • Confiscación de Los Bienes de La Iglesia Católica
    • Ejecución de Ana Bolena
    • Matrimonio Con Juana Seymour
    • Matrimonio Con Ana de Cléves

    Efectivamente, Enrique era el tercero de los cinco hijos de Enrique VII y el segundo varón. Había nacido el 28 de junio de 1491 en el palacio de Greenwich, y en su futuro estaba ocupar el arzobispado de Canterbury. Cuando tenía sólo un año de edad fue nombrado condestable de Dover y lord protector de los Cinco Puertos. A los tres años recibió el título de duque de York, a los cuatro era gobernador de la frontera septentrional y caballero de la Orden de la Jarretera. Pertenecía a la dinastía de los Tudor, fundada por su padre en 1485. En esa fecha Enrique Tudor, que había estado exiliado en Francia, había puesto fin a la sangrienta guerra de las Dos Rosas tras vencer y dar muerte al tiránico Ricardo VII en el campo de batalla de Bosworth. Cumpliendo con una promesa hecha durante su exilio en París, el primer Tudor se había casado con la heredera de York, Elizabeth, hija del vencedor de tantas batallas, Enrique IV, y así había podido adoptar la enseña de la doble rosa, la roja y la bl...

    Para consolidar sus alianzas con el continente, Enrique VII hizo casar a su hijo primogénito, Arturo, con la hija menor de los Reyes Católicos, Catalina de Aragón. La princesa representaba la vinculación con una nueva potencia, España, la cual acababa de fundirse en un solo reino, y por lo tanto significaba una alianza muy apreciada para el afianzamiento de los Tudor. Pero el matrimonio de la infanta española con el príncipe de Gales poco había de durar, pues, al tiempo de celebrada la boda, Arturo murió dejando viuda a Catalina, con dieciséis años, en un país y una corte casi desconocidos para ella.

    La muerte de Arturo convirtió a su hermano Enrique, mozalbete gordo, membrudo y robusto de once años de edad, en el heredero de la corona. Pese a la energía infatigable de que hacía gala y a la refinada educación que exhibía, incluida su pasión por la poesía, la principal característica de Enrique era la vanidad: creía ser el mejor príncipe del mundo entero, y como tal estaba dispuesto a aparecer. Le habían destinado como prometida a la viuda de su hermano, y si bien el papa Julio II autorizó el matrimonio, hubo que esperar hasta 1509 antes de llevar a cabo los esponsales. En la primavera de ese año, Londres asistió a un espectáculo de esplendor nunca visto: a los funerales de Enrique VII, muerto el 21 de abril, le sucedió la ceremonia de coronación de Enrique VIII y Catalina el 24 de junio de 1509, que contaban entonces con dieciocho y veintitrés años, respectivamente.

    El joven rey concitó las mayores expectativas: se esperaba de él que consolidara el espíritu renacentista en Inglaterra, que impulsara las letras y las artes —se dice, a tenor de ciertos testimonios, que en su honor fue creada la música de cámara—, que defendiera la paz y la justicia. En medio de la adulación y el entusiasmo general, pronto se vio sin embargo que el brillante soberano y mejor jinete del país, después de años de rígida disciplina, pensaba dedicarse fundamentalmente a la diversión. Que su verdadera pasión eran la bebida y la caza, seguidas muy de cerca por los torneos, los festines y las mascaradas. Los destinos de la política inglesa quedaron así en manos del cardenal Wolsey, hombre de sólida cultura humanista, quien se mantuvo con éxito en el poder durante veinte años.En ellos urdió extravagantes combinaciones en el campo de la política internacional, para obtener provecho de la lucha que enfrentaba al emperador Carlos V con el rey de Francia, Francisco I.

    Ante la Reforma de Martín Lutero que desde el área franco-germana se extendía por todo el continente, Inglaterra trató de cerrar sus fronteras a la entrada de escritores luteranos, sin demasiado éxito. El mismo rey, que desde su juventud había leído obras teológicas, se interesó por ellos y los estudió con curiosidad de especialista, adoptando una actitud de franca oposición frente a los postulados reformistas. En 1517 escribió, como respuesta, una Defensa de los siete sacramentos contra el monje de Wittenberg, motivo por el cual el papa León X le otorgó el título de «defensor de la fe». En su obra Lutero alaba en primer lugar el sacramento del matrimonio y lo defiende con elocuencia: «Nunca se atreva un hombre a separar lo que Dios ha unido».

    Pero el segundo de los Tudor no mantendría por mucho tiempo esta opinión. Graves problemas sucesorios ensombrecían la continuidad de su familia en el trono. Catalina, después de dar a luz a dos niños muertos, al cabo de siete años de matrimonio había alumbrado una niña, María, pero la sucesión de una mujer no estaba aún aprobada. Enrique VIII, que ansiaba un heredero varón, había tenido un hijo natural con una joven llamada Bessie Blount, al que impusieron los nombres de Enrique Fitzroy —‘hijo de rey’— en un solemne bautizo. Lamentablemente, el niño había de morir a los siete años. En esa época una joven dama de la corte había enamorado apasionadamente al rey. Se llamaba Ana Bolena y era hija del representante del partido burgués en la Cámara. Y a los problemas sucesorios y amatorios vinieron a sumarse los vaivenes de la política exterior.

    A pesar de que la mayoría del país era católica, el cambio se impuso por el malestar que existía contra la excesiva presión fiscal del Vaticano y las grandes propiedades de la Iglesia que perjudicaban seriamente la agricultura. El rey decretó la disolución de los monasterios y la confiscación de los bienes eclesiásticos, medidas que en el norte chocaron con la oposición de los católicos y provocaron las revueltas de la Peregrinación de la Gracia, que pusieron en un brete al gobierno. Hombres de gran prestigio como Tomás Moro y Fischer, obispo de Winchester, fueron ejecutados por no aceptar la sumisión del clero inglés al rey. Por su parte la nueva reina, Ana Bolena, solemnemente coronada en Westminster, se había convertido en la jefa de los protestantes.

    En 1533 había traído al mundo una niña, Isabel, cuyo nacimiento no había logrado reavivar la pasión que se estaba extinguiendo entre sus padres. Según la tradición, Enrique VIII tuvo un acceso de celos en un torneo, al ver que su esposa arrojaba un pañuelo a uno de los campeones que la cortejaba, y abandonó inesperadamente el lugar. Al día siguiente, siguiendo sus órdenes, Ana era arrestada y sus habitaciones registradas para comprobar su supuesto adulterio con su hermano, lord Rochford. Corría el mes de mayo de 1536. Ambos hermanos fueron condenados por delitos de alta traición, y pocos días después Ana Bolenaera decapitada en Tower Green y su hija Isabel declarada bastarda.

    Lo cierto es que el rey se había cansado ya de su esposa y estaba enamorado de Juana Seymour, con la que se casó al día siguiente de la decapitación. Éste fue un matrimonio en toda regla, pues Catalina de Aragón ya había muerto. La nueva reina le dio su único hijo varón, Eduardo, pero falleció una semana después del alumbramiento.

    La viudez de Enrique VIII duró dos años, al cabo de los cuales Cromwell le buscó una nueva esposa entre las cortes protestantes de Alemania. Y a pesar de la pésima reputación de Enrique VIII, pudo anunciar que la princesa de una casa reinante estaba dispuesta a casarse con el rey: Ana de Cléves. Pero la elegida era algo pacata y mayor de lo que se esperaba y Enrique VIII comenzó a temer las disputas partidistas que roían su consejo desde la boda protestante. Cromwell, abandonado a sus enemigos, fue detenido el 10 de junio de 1540, y a la mañana siguiente Ana de Cléves fue trasladada por orden del rey al castillo de Richmond, lejos de la corte.

    • Casa de Tudor
    • 28 de enero de 1547 en Londres
    • 24 de junio de 1509
    • 28 de junio de 1491 en Londres
  4. Enrique VIII Enrique VIII nació el 28 de junio de 1491 en Londres, Inglaterra. Familia Fue el tercero de los siete hijos de Enrique VII e Isabel de York. Solo tres sobrevivieron a la infancia: Arturo, príncipe de Gales, Margarita y María, que sería reina consorte de Francia.

  5. Enrique VIII es uno de los reyes de Inglaterra más recordados en la historia, y no exactamente por las obras o conquistas, sino el recuerdo esta puesto en sus historias de amor y en su ruptura con la Iglesia Católica de Roma, en donde se destaca la historia con su segunda esposa, la renombrada Ana Bolena, la cual fue ejecutada por traición y adulterio en 1536.

    • Un Comienzo Prodigioso
    • Produciendo Un Heredero
    • Una Lucha por El Control
    • Católicos O Protestantes
    • Nuestra Perspectiva

    Enrique nació en 1491 como el segundo hijo de Enrique VII. Era inteligente, guapo, talentoso en música y un ávido cazador y deportista. Fue el único gobernante de Inglaterra y el hombre más rico del mundo a los 18 años. Para cimentar la alianza de Inglaterra con España, Enrique se casó con Catalina de Aragón, la tía del rey español, que era también la viuda de su hermano. Cuando Enrique derrotó a Francia y Escocia en batallas sucesivas, su popularidad se disparó. Durante la década siguiente, hizo y rompió los tratados de paz, se presentó a las elecciones como Sacro Emperador Romano, participó en la política de poder de Europa y centró su atención en la religión. Enrique siempre había sido un hombre religioso. Escuchaba misa cinco veces al día excepto cuando estaba cazando, que solo podía oír tres. También estaba profundamente interesado en las disputas teológicas. En 1521, con el luteranismo llegando a las universidades inglesas, Enrique escribió una defensa del catolicismo. Un Papa...

    En 1526, Enrique comenzó a buscar formas de poner fin a su matrimonio con Catalina, argumentando razones de estado, ya que Catalina no le había dado un heredero varón. Para la desventura de Catalina, cinco de sus hijos varones habían nacido muertos. Solamente una hija llamada Maríahabía sobrevivido. Enrique necesitaba un heredero varón para asegurar una sucesión pacífica después de su muerte. Pero Enrique se había enamorado de una joven de 19 años llamada Ana Bolena, así que estaba desesperado por anular su matrimonio. Obtener una anulación era bastante fácil en el siglo XVI, si ambas partes querían una, pero Catalina no estaba dispuesta y buscó el apoyo de su sobrino, nada más y ni nada menos que el emperador Carlos V. El emperador no quería ver a su tía deshonrada. El Papa Clemente, que necesitaba el apoyo del Carlos V, no tuvo más remedio que rechazar la anulación de Enrique. Cuando Ana Bolena quedó embarazada en 1532, Enrique se adelantó solo. Ya había obligado al clero a somete...

    Cuando el Papa amenazó con excomulgarlo, Enrique obligó a todos a reconocer a los hijos de su nuevo matrimonio como herederos del trono. Luego se convirtió en la "cabeza suprema" de la iglesia en Inglaterray disolvió monasterios, redistribuyendo sus propiedades entre sus nobles para reforzar su lealtad. Los monjes que se resistieron fueron ejecutados, y su dinero y tesoros entraron en las arcas de la Corona. Pero en una era de Reforma como lo fue el siglo XVI, los cambios en su iglesia fueron conservadores. Parecía querer una Iglesia católica, una que siempre fuera leal a él y a Inglaterra, así que, mientras él se separaba de Roma, continuó defendiendo la transubstanciación, el culto a las imágenes, la invocación a los santos, la oración por los difuntos, la veneración a María y el celibato clerical. Además de esto, prohibió la lectura privada de la Biblia. A pesar de la gran división que provocó en la iglesia de su país, Enrique nunca estuvo dispuesto a convertirseen protestante. C...

    Pero los eventos que puso en marcha Enrique no le permitirían a Inglaterra regresar al pasado. Eduardo VI, hijo de Enrique, gobernó de 1547 a 1553. En ese periodo Inglaterra se volvió firmemente protestante. Dos consejeros de Eduardo, uno luterano y el otro calvinista, fueron claves. Sin embargo, Eduardo murió rápidamente y las esperanzas de que el protestantismo avanzara murieron con él. La hija de Enrique con Catalina, María, ascendió al poder en 1553 y trajo el catolicismo de nuevo a Inglaterra. María asesinó a al menos 273 protestantes, mientras miles huían del país. Pero las hogueras y los juicios públicos tuvieron un efecto contrario entre la población. Cuando María murió en 1558, la mayoría de los ingleses respiraron con alivio y los protestantes renovaron su proyecto. Finalmente, la hija de Enrique con Ana Bolena, Elizabeth I, puso a Inglaterra en un curso permanentemente protestante. Así que el protestantismo inglés no le debe mucho a Enrique VIII, quien oficialmente abando...

    Tenemos una tendencia a sacralizar, y casi santificar, a los personajes históricos que se entrecruzan con la historia de la Iglesia y que ayudan en su progreso. Muchos personajes históricos usaron el protestantismo como una plataformapara conducir sus deseos egoístas y sus agendas personales. La historia está plagada de este tipo de casos. Lo verdaderamente importante es que Dios es capaz de cambiar eso que parece que el hombre hace mal en algo bueno para el cumplimiento de sus planes. La Iglesia anglicana fue la cuna de personajes muy importantes como Richard Sibbes, Charles Simeon, Henry Martyn, J.C. Ryle, John Stott y muchos más. John Wesley y George Whitefieldfueron dos ministros anglicanos ordenados toda su vida. A ellos le debemos mucho del paisaje protestante en el que vivimos hoy. Dios siempre lleva a cabo sus propósitos, incluso usando a personas como Enrique VIII. ¿Y tú? ¿Qué piensas? ¿Cuál crees que fue la influencia más grande de este importante personaje en la historia...

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